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Unos vándalos mutilan el astronauta de la Catedral Nueva

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La conocida escultura del astronauta presente en la Portada de Ramos de la Catedral Nueva es probablemente, junto a la famosa rana de la fachada de la universidad de Salamanca,  una de las más fotografiadas por los turistas que visitan la ciudad. Este fin de semana, esta emblemática figura  ha aparecido sin su brazo derecho, un acto de vandalismo llevado a cabo por desconocidos que han mutilado una de las piezas artísticas más singulares y pintorescas entre los monumentos de la ciudad.

La figura apareció ayer domingo sin su brazo derecho. Este acto vandálico ha podido ser llevado a cabo ya que la escultura está accesible desde el suelo. Por el momento, se desconoce la identidad de los autores, ya que además, las cámaras de vídeovigilancia instaladas en la plaza Anaya no llegaron a grabar a los vándalos. Las agresiones contra esta figura no son nuevas, ya que hace unos años, otros gamberros causaron daños en el rostro de la escultura.

La pintoresca escultura de un astronauta fue incluída en la Portada de Ramos por el cantero que acometió la restauración en el año 1992 de esta obra de mediados del siglo XVI. Su intención era incluir algún elemento contemporáneo en la portada.

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Un comentario

  1.   Heliodoro Ordás Gómez dijo

    Uno de los motivos por el que la cámara de vigilancia instalada en la plaza de Anaya, concretamente en la fachada posterior del Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca, no filmó la agresión al astronauta tallado en la Catedral Nueva, fue la copa de un árbol de hoja perenne, situada entre la cámara y el astronauta. El citado árbol, se encuentra en uno de los espacios ajardinados de la parte superior de la plaza y por sus dimensiones, oculta a la cámara casi toda la Puerta de Ramos de la Catedral Nueva y forma parte de las varias especies que hay en el jardín, puestas de forma anárquica. Hay que señalar que el arbusto que hay junto al árbol que nos ocupa, se plantó para disimular una torreta de abastecimiento de agua a los bomberos, dentro del jardín y, que ya ha quedado a la vista, al haber crecido el arbusto. También hay varios cipreses, que una vez adultos, tienen un tamaño considerable, restando visibilidad a las fachadas monumentales y eficacia a la cámara de vigilancia, especialmente el situado cerca del comienzo de la calle de la Rúa Mayor, de notable altura y con síntomas de empezar a secarse.
    Aparte de lo señalado, el abandono de esta bella plaza, puede comprobarse por las arquetas de alumbrado público, bocas de riego, restos de las antiguas papeleras, trozos de cemento secos, y hasta un tubo de plástico de color rojo por el que salen cables eléctricos, todo ello, en vez de estar sobre el pavimento, se encuentra dentro de las zonas ajardinadas. Además de la presencia casi continua a diario de personas que se sientan y se tumban dentro de los jardines estropeando las plantas y dejando desperdicios y basura, sin que la Policía Municipal ni la Policía Nacional, que a veces vigilan la zona les llamen la atención, limitándose a actuar sólo en caso de conflicto de orden público. Para que nada falte, la fuente que se puso en el muro del atrio de la Catedral Nueva, lleva rota varios años.
    Una cámara de vigilancia de las características de la instalada en la Plaza de Anaya, tiene un área de vigilancia efectiva de 90º ó 180º y ésta en concreto recoge la totalidad de las calles de Francisco Vitoria, Rúa Mayor, Pla y Deniel, Plaza de Anaya y, parcialmente las plazas de Juan XXIII y de San Isidro.

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