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La Casa Lis, sede del Museo Art Nouveau y Art Dèco

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Casa Lis

Salamanca es la ciudad renacentista y barroca por excelencia, universitaria y teologal, culta y profunda por tradición. Pareciera que el tiempo se detuvo en esta ciudad en el siglo XIX y desde entonces nada la hubiera tocado.

Pero no es así. La Casa Lis, que se erige orgullosa sobre la muralla de la ciudad no muy lejos de la Catedral, nos recuerda que el siglo XX y su colorido también llegó a Salamanca.

La Casa Lis fue construida por Joaquín Vargas en 1905 sobre un paño de muralla cerca de las Catedrales y tenía como destino al rico industrial de curtidos Miguel de Lis, aunque no tardó en pasar a manos del rector de la Universidad de Salamanca Mamés Esperabés, razón por la que mucho tiempo a esta vivienda se la llamó Casa del Rector Esperabé.

De estilo modernista, su fachada a modo de retablo de cristaleras en vivos colores entrelazadas con el hierro forjado, conjuga modernidad y tradición gracias a la escalinata construida en piedra de Villamayor. Ver este edificio con la iluminación nocturna es todo un placer para la vista.

Abandonada y casi destruida, el Ayuntamiento la adquirió en 1981 que, tras rehabilitarla, se ha convertido desde 1995 en la sede del Museo Art Nouveau y Dèco, actualmente el museo más visitado de Castilla y León.

El museo guarda el fondo del legado de Manuel Ramos Andrade, un emigrante salmantino que hizo fortuna como anticuario en Barcelona y coleccionó con pasión piezas de reconocida calidad nouveu y dèco.  Son 18 colecciones que aportan 1.700 piezas distribuidas por sus 24 salas.

El museo acoge piezas procedentes de países de toda Europa, por lo que se ha señalado que uno de sus valores reside en la singularidad de ofrecer una representación selecta de las artes decorativas europeas desde finales del siglo XIX hasta la segunda guerra mundial.

Los jueves la entrada es gratuita y el precio el resto de días es de unos cuatro euros.

Una visita obligada, bien al interior o bien pararse a ver su exterior. Una representación del juego de la seducción de la elegancia y la fragilidad frente a la consistencia de la piedra.

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